Archivo de la categoría: aquellos maravillosos años de juventud

Música para mi parto

Hace tiempo os comenté que tanto estanjanito como estanjanita habían recibido música desde la barriga, la elección es “el lago de los cisnes”, música clásica para relajarlos.

Ahora estoy en busca y captura de, como dicé Mamá Vaca, la banda sonora para mi parto. Dicen que ayuda a la relajación, ya en las primeras contracciones el día que nació estanjanito me ayudó, a las cinco de la mañana relajarme con “la música de los dioses”. Pero entre idas y vueltas y demás no escuché más música desde que avisé a estanjano que era la hora de irse al hospital.

Esta vez voy a hacerlo mejor, me estoy haciendo una playlist para escucharla en el móvil en cualquier momento que lo pueda necesitar, y además de música relajante estoy seleccionando música con energía o que tenga algún significado para mi, copiando a latetareina que en su último parto le fue muy bien la canción de “try, try, try”, guapi me la llevo por si me va tan bien como a ti.

Por el momento he seleccionado varias canciones de Norah Jones, en plan relajante, me gustan mucho sus canciones.
Y he podido encontrar una canción que significa para mi porque me lleva al lado de estanjano, es la “These Words” de Natasha Bedingfiel, os acordáis? la llevaba yo en el móvil hace ya 10 años!

Fui añadiendo canciones que tenían significado para mi y me di cuenta que las que más me apetecía escuchar pensando en el momento del parto eran cantadas por mujeres o canciones sin letra, no sé si tendrá algún significado. Pink, Anastacia, Shania Twain, Celine Dion, Tina Turner, Cyndi Lauper, Faith Hill, Adele,… canciones de todos los tiempos y actuales, creo que el 95% en inglés, no sé si porqué me interesa más la música en sí que lo que digan las canciones, algunas incluso pueden decir :”Soy una pu**” pero me importa poco, me interesa más la fuerza, la energía o los sentimientos y recuerdos que me transmitan.

Hay algunas BSO de películas, que en mi vida no pueden faltar. Y la lista va creciendo, ahora son como 5 horas! pero quiero tener variedad para poder pasar a los temas que necesite más, no sé como terminará la cosa, pero la que más me gusta, es un descubrimiento:

Una canción que me trae recuerdos de mi abuelo, uno de los hombres más importantes en mi vida, que me dió mi nombre y mi pasión por el cine. Con ella se quiso despedir de nosotros y con esta versión quiero dar la bienvenida a mi hija.

Si os apetece ver toda la selección en mi youtube:


¿Cuándo cambiamos de agenda?

Estanjanito tiene cuatro años y últimamente su agenda social está más plagada de citas que la nuestra.
Hemos pasado en casi un plis de ir a cenas o de copas estanjano y yo, a en cuatro años y poco ir a cumpleaños y asuntos de niños.
No es una queja, bueno un poco sí, porqué ya no sé lo que es una discoteca por dentro ni el hit de moda, yo que era de entrar directa a la pista y no parar en toda la noche, aich lo que hace la maternidad.
Aunque sí, se echa de menos, no lo cambio, estanjanito es lo más maravilloso que me ha pasado y ahora otro de camino ya otros años más sin agenda propia…
Y es que casi no me di cuenta y mi agenda ha pasado de sábados nocturnos y modelitos bailongos a estar llena de citas infantiles. Este año hemos tenido tres cumpleaños de los “colegas” de mi hijo, el de mi sobrino (aunque ese no me lo perdía yo por nada), una cita para el planetario que al final terminó en el cine y una fiesta de halloween. ¿Envidia? sana. Me encanta verle tan feliz y pasarlo tan bien, aunque he de reconocer que los papás de los colegas son buena gente y nosotros no paramos de charlar y no lo pasamos nada mal.
Pero me sigo preguntando cuando se ha producido ese cambio de agenda… no me quiero imaginar con dos la de fiestas infantiles!! bueno, bueno, eso ya más adelante, sin agobios…
Si alguien encuentra una agenda que todos los sábados ponga discoteca era mía, pero se la regalo que yo tengo una nueva!


Tuve dos padres

Tuve la suerte de tener dos padres. Mi padre, el biológico, y un padre pegado. Hoy os hablaré de mi padre pegado.
Papapegado y mi padre son amigos desde pequeños. En la peña de mis padres decían que algo llevaba esa agua en que los bautizaron jeje.
Recuerdo a papapegado con sus gafas de metal muy fino y de grandes cristales. Su pelo grisáceo desde joven. Serio pero cachondo, divertido y formal; amante de la música, sobretodo del rock, con el que aprendí pero del que podía haber aprendido mucho más.
Todavía hoy le veo con las gafas subidas hasta la frente para leer o comer.
Le veo los domingos jugando a tenis con mi padre y después a tomar el vermut. Sigo oyendo sus carcajadas y sus chistes de gangosos.
Saboreo aun esas cenas preparadas en el último momento con lo que tenía cada uno en su casa, sobretodo ese “pa amb tomàquet” y fuet o jamón.
Esos dedos duros de trabajar con un cigarro de tabaco negro.
Sigo viendo milyuna anécdotas, disfraces, bailes al ritmo de Queen y abrazando a mamápegada.
Me trató siempre como a una hija y se preocupó como tal.
Ejerció de suegro, de los buenos ee y siempre estuvo ahí. Él y mamápegada fueron los primeros en venir a cantabria a verme con la excusa de una escapada de vacaciones.
Le sigo viendo con su barba recién aparecida y en su moto nueva de la que poco pudo disfrutar.
Es de esas personas que te sacan una sonrisa siempre y de las que se echa de menos.
La pena más grande, además de la distancia que nos separa, es que mi papápegado hace cuatro años que está sin estar, un derrame cerebral le dejó postrado y hoy es un gran bebé al que sigo viendo y recordando mi papápegado y al que sigo queriendo aunque echo de menos sus chistes y sus carcajadas. Pero me queda su música para tenerle más cerca.
Te quiero papápegado


Porqué llegó Navidad…

Un árbol verde lleno de bolas azules, de adornos rojos y dorados, algunos hecho a mano y una estrella arriba de todo haciendo equilibrios para no caerse. El salón está embargado por la magia de la navidad, luces, postales de años anteriores, el saco de papá noel hecho hace más de diez años por mi abuela y que sigue parece nuevo, los villancicos de fondo llenando el silencio del ocaso. Esos villancicos que años atrás llenaban la casa de mis padres, cerrando los ojos me transportan a esos tiempos a los que echo de menos, aunque me siente feliz de tener mi propia familia, de ser madre de un maravilloso hijo que se emociona descubriendo los secretos que trae esta época.

A veces, me enojo por no poder compartir mis dos vidas y recuerdo esos momentos pasados iluminados por un dorado rebosante de felicidad, una lágrima y una sonrisa, la tristeza por no poder compartirlo con mi hijo y la felicidad egoista por haberlo vivido. Veo un bigote, unas gafas, un bastón, unas arrugas y unos rizos, veo tres generaciones juntas compartiendo mesa, risas, sueños y amor. La piel de gallina se apodera de todo el cuerpo, me quedo paralizada pensando en si fue realidad, una voz al fondo, una vocecilla rota porque lleva días cantando villancicos a voz en grito me devuelve al presente. Es mi presente, es lo que vivo, lo otro ya lo viví y no lo olvidaré pues me hizo como soy, me forjó de esperanza, de fuerza, de ilusión y de pasión. Ahora toca pensar en seguir y vivir el futuro, ahora toca luchar y transportar ese pasado a las nuevas generaciones para que no se pierda.

Tantos abrazos, tantos besos, risas, y buenos momentos, vividos y por vivir. Siento como si los que faltan estuviesen sentados a mi lado, dándome ese calor que me daban y espero que los que están lejos se acuerden de mi, aunque sea un segundo, como yo me acuerdo de ellos; tantos familiares y amigos separados por la distancia, pero cerca del corazón. Espero poder transmitirles todo el cariño que siento por ellos, aunque sea recordándolos, y que sientan ese confort que yo siento al mirar a mi marido, a mi hijo y a mi familia cercana.

Os deseo a todos que seáis felices, aunque sean unos segundos de felicidad, para que viváis con vuestros seres queridos, estén o no junto a vosotros, que estas fechas no sean tristeza, que la esperanza, el optimismo nos llene las almas de energía positiva, que nos impulse a seguir adelante, aunque sea para ver la sonrisa de un hijo, de un sobrino, marido, familiar, amigo o desconocido. Que compartamos la mesa con quién podamos, que disfrutemos de la compañía del que nos la ofrezca y que la magia e ilusión nos vista un poquito, que para estar tristes, enfadados o deprimidos ya tenemos el resto del año.

Gracias por pasar por este lugar, por mi casa, por leer mis palabras sinceras…sed felices o, como decía mi madre, tened muchos momentos de felicidad.

Feliz Navidad!!!

Un poco de nostalgia, no puedo oirla sin llorar, besos a todos, en especial a mi madre y mis abuelos que no están:


Oda a los canelones

Bueno, ya sé que dije que dedicaría el mes de diciembre a la solidaridad pero quería hacer una parada porqué hoy me vino un recuerdo a la memoria y no podía desperdiciarlo, porqué también tiene relación con la navidad.

No es una oda tal cuál pero si un homenaje a los canelones, los de toda la vida, esos canelones que nos hacía la abuela. Esos con los que si me dieran a escoger, viviría solo de comer canelones de mi abuela o sus “crispells” (no sé la traducción, pero son tortitas de bacalao), bueno, y de los mejillones que prepara estanjano (mmm no sé si podría escoger un sólo plato de lo que prepara estanjano), bueno, y de bocadillos de jamón con tomate, mmmm y de chocolate, y las alcachofas al horno que preparaba mi padre, y de la albóndigas de mi suegra, y de … vale, paro, paro porque se me hace la boca agua y no podría escoger. Como dice Leia tengo el morro puta, jeje

A lo que iba este es un post-homenaje a esas abuelas que se dedicaban horas a hacer con amor esos canelones. Y no volveré a probarlos más, mi abuela murió hace año y medio llevándose el secreto con ella, aunque alguna vez me lo explicó, mi memoria no es nada buena así que me quedo sin ellos. Mi abuela me los hacía especialmente para mí, eran mi devoción, que había fiesta seguro que caían, fuera navidad, reyes, santo, cumpleaños, de quién fuese, yo sabía que había canelones fijo.

Los hacía el día anterior, con pollo, carne sobrante, foie gras, y cebolla o ajo, algo de tomate, no sé muy bien cuál era el secreto, todo así picadito, picadito como una crema, y venga, a extender la pasta de canelones en la encimera, y con una cucharita a rellenarlos y enrollarlos; ahí aparecía yo para “ayudar” (a comermélos) vestida probablemente con un jersey de lana hecho por mi abuela, con un perrito; subida a una silla para llegar, me encantaba el olor de la casa ese día, y el posterior más, jeje. Y los terminaba de rellenar por los laterales, luego a la bandeja de horno, con bechamel por encima y queso rallado, pero poco, porque eran canelones “secos” para comer los canelones sin que flotasen en bechamel. Y al horno! salían así de tonos amarillos y marrones, bien gratinados. Geniales! (obviamente hacía dos bandejas, una para el día de la fiesta y la otra para el siguiente!!!!)

Hubo una época en la que me dediqué a pedir canelones ahí donde parase a comer, y nada, hija, para nada se parecían, o flotaban o eran con tomate, o ni por asomo eran caseros,… sí, soy muy exigente con los canelones, a mi me gustan “secos”…los canelones se entiende.

Gracias abuelas, especialmente a la mía (ahí donde esté) por alimentarme de canelones riquísimos y la felicidad que me provocaban.


Me encantas cuando te pones nostalgica…

Eso me lo digo yo misma, jeje, sí, así estoy de pa’lla!

Un click, no sabría decir, a veces una película antigua, otro un comentario, una conversación… te llevan a la tierra de la nostalgia, de los recuerdos, algunos muy muy aparcados.

Eso me pasó esta tarde, hablando de costura y manualidades con mis amigas, de golpe! me acordé de mi infancia, cuando, no sé si a los 9 o 10 años, me apuntaron a un nuevo taller de bolillos (tiene muchos nombres: randes/puntes de coixí le llamabamos nosotros) era un taller para recuperar una tradición muy antigüa de mi pueblo marinero, ahí nos juntamos muchas niñas los sábados por la tarde y nos lo pasábamos genial. Fue una época muy feliz, aprendí muchísimo y fui casi profesional de ello; hicimos de aquella tradición una bonita forma de divertirse. Fuimos a jornadas, encuentros y concursos, primero los domingos por la mañana o sábados a pueblos cercanos, luego la geografía catalana y de ahí a jornadas de varios sitios de españa y alguno de Francia.

Y se me había olvidado! puede parecer algo arcaico o pasado de moda, pero nosotras lo rescatamos y me alegro muchisimo de ello, en las jornadas eramos admiradas por nuestra joventud y empeño, y ganamos más de un concurso! También instalamos en mi pueblo una jornada espectacular que reunió alrededor de un millón de “encajeras” o “puntaires” (pocos se acordarán ya de ello así que pocas pistas doy, jeje, y ya hace más de veinte años de aquello, dios!) fue una época feliz de viajes con las amigas y las mamás y papás, que como los que llevan a los niños a las competiciones nos llevaban a los encuentros. Sólo de pensar que fui partícipe de aquello me enorgullezco de haber participado y del apoyo familiar. Recuerdo a mi abuela con el abanico dándome aire por el calor, un espectacular batido después de una jornada con mi hermanopegado, sus padres y los míos, mi hermana que también estuvo un tiempo, el vestido regional catalán que nos poníamos en jornadas importantes y en las ferias, … que sencillo parece todo. Ayuntamientos, pueblos y habitantes nos apoyaban, un trabajo tan bonito, una tradición casi perdida entonces.

Y recordé que fui “profesora” de ello en las extraescolares de mi cole, porque yo fui de las últimas en dejarlo, ya cuando fui a la universidad y cada vez que iba a casa de mi abuela y veía mis cojines de “puntaire” me venían ganas de volver a cogerlo. Y me permitió conocer a Marta Ferrusola (la mujer de Jordi Pujol, presidente de Cataluña en aquellos años) y para una niña de 13 años en aquella época era un hito que se interesara alguien así por lo que haces.

Así que rescaté fotos de aquellos días, y espero en los próximos días recuperar las cajas de álbumes y labores (e igual hasta las enseño), me senté al sol de la ventana y me puse música de Júlio Iglesias (sí, que queréis esa época va ligada a la música que ponía mi padre los domingos por la mañana, una cosa sin la otra no es completo recuerdo)

Y la nostalgia se convierte en felicidad y en orgullo, y el sol se marcha y espero que el recuerdo no vuelva a borrarse… mmm donde estarán los cojines y los hilos? Estanjano ya estará temblando porque se ve la casa llena de “puntes de coixí” jeje


Los 60 y 70, mi infancia y estanjanito.

Una cosa que no he comentado de mi estanjanito es que canta. Bueno, ya cantaba antes con los cantajuegos (época ya pasada de moda en casa). Pero ahora canta de otra forma; a parte de saberse canciones de anuncios y seguirlas cuando las oye, a veces en casa o cuando vamos en coche se pone a cantar las canciones de cole, es una ricura! Bueno y nuestra canción, que transformé en nana y cantamos después del cuento para dormirse.

Ya sabéis que estanjanito ha ido este invierno a clases de música, que le han ido fenomenal, que hace que se interese mucho por la música (y a su padre, sobretodo, se le caiga la baba cuando ve a su hijo seguir a la perfección un ritmo). Es un niño que tiene mucho potencial.

Ahora nos pasamos a los éxitos de los setenta, pues yo estoy intentando escribir un libro de esa época (primicia que os doy, jeje), y la música de los 60 y 70 nos invade a todas horas. Pues mi hijo se ha hecho fan de los diablos y los sirex, y canta la canción de la “escoba” y se pone con la guitarra a tocarla en mitad del salón (bueno a tocar los botones de la guitarra de juguete, que tampoco os vayais a pensar). Y en el coche me la pide una y otra vez. Como el cd que tengo en el coche es una recopilación especial, la canción “La escoba” va acompañada de la versión española que hicieron de “yellow submarine” y, claro, mi hijo también la canta, incluso la versión original la canta en castellano que es la que se sabe. Me encanta! para mi los éxitos de los 60 y 70 me traen grandes recuerdos de mis padres, de mis padres pegados, sobretodo de mi padre pegado que me enseñó mucho sobre esa clase de música y todavía le visualizo cuando sale alguna canción que le apasionaba, con la camisa abierta y enseñando alguna camiseta rockera. Le echo de menos, te quiero papápegado (ya os hablaré de él algun día).

También me recuerdan a mi madre, le gustaba mucho la canción de “San francisco” todavía se me ponen los pelos de punta cuando la escucho.

Son sus tiempos, los de mis padres y sus amigos, que me hicieron vivir muy feliz infancia, porque en sus fiestas privadas o en las fiestas del pueblo, cuando sonaban me hacían partícipe de ellos, de su juventud, sigue invadiéndome una felicidad que no soy capaz de explicar.

 

Espero que os gusten

 


Qué es la amistad?

Según wikipedia:
La amistad (< latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tiene en la vida.
La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
Puede haber relaciones «amistosas» donde interviene una persona y otro tipo de «personalidad» (ángeles, santos) o de una forma animal. Por ejemplo, algunas personas catalogan como amistad a su relación con un perro, no en vano a éste último se le conoce como «el mejor amigo del hombre». También se puede dar la amistad incluso entre dos o más animales de especies distintas, aunque es una relación sin el uso del razonamiento y la libertad de pensamiento humana.

Algunos cuentan tener miles de amigos, sobretodo desde que hay las redes sociales a la orden del día. Otros que hay diferentes tipos de amistad. Otros que se cuentan con los dedos de una mano, algunos cantan que quieren tener un millón de amigos (que digo yo que como se va a acordar de todos los nombres)…

Para mi, la amistad es poder contar siempre con alguien. Con esas amigas mamas que te apoyan a diario, que te escuchan una y otra vez hablar sobre las mismas preocupaciones, apoyándote siempre, dándote consejo pero apoyandote en las decisiones que tomes al fin; es reírse de unas y de otras, y de una misma, conocernos hasta lo más íntimo, contarnos historias de hace mil años; llorar y reír porque la otra llora o ríe.

Para mi la amistad es aquella que perdura en los años. Aquella persona que hace tiempo con la que no hablas pero que un buen día le haces un resumen de tu vida y sigues hablando, como Fray Luis de León en su…”como decíamos ayer”. Son aquellos amigos del alma con los que creciste, con los que fuiste al colegio, instituto y universidad, de todas aquellas épocas siempre guardas a alguna pieza especial con la que compartiste mucho, muchísimo, y a las que puedes decir un “hola, qué tal estas?” como el que se ha visto ayer a pesar de los meses o años que no le miras a los ojos. Es tener anécdotas fantásticas, divertidas y tristes, es recordar abrazos en momentos malos y risas en los buenos como si nada hubiese cambiado.

Para mi la amistad es tener a un amigo al lado, un amigo que también es algo más, con el que cuentas y vives muchas cosas.

Para mi la amistad es energía, sonrisa y tristeza, es apoyo y anécdotas, es algo imprescindible y algo inolvidable. Para mi la amistad es vida.

Gracias amigos por estar, por seguir y por querer mi amistad, aunque estemos, cerca o lejos, aunque hablemos todo los días o en mil años, aunque me aguantéis o os aguante. Porque vosotros formáis parte de mi vida, de quién soy y, aun así, seguís ahí (y yo para vosotros)


Para mi hermano

Tengo un hermano, bueno, un hermano que no es hermano, no mi medio hermano, que sí tengo, pero me refiero a mi hermano que está ahí siempre… uy que me lío, comencemos de nuevo: yo me crié con un niño, pasamos nuestra infancia y pubertad juntos, no es mi hermano de sangre, pero le considero mi hermano, mi tete (en cataluña se llama así a los hermanos, en muchos sitios), crecimos juntos jugando a coches y muñecas en una época en la que los niños jugaban a fútbol y las niñas a princesas (o así nos lo pintaban), jugábamos casi sin pelearnos y compartiendo muchos momentos, secretos, alegrías y tristezas cuando los niños y las niñas “no eran amigos”. Los desplazamientos (míos sobretodo) hicieron que no nos viéramos tanto, y el ir creciendo ha hecho que cada uno vaya por su camino, pero aunque no nos llamamos (porque creo que por teléfono hemos hablado muy poco) siempre estamos ahí, el uno para el otro, y nos vemos después de meses pero como si nos hubiéremos visto ayer porque nuestro cariño nos mantiene ahí.

Y a qué viene todo esto? pues porque estoy contentisima! voy a tener una sobrinita, sí, lo sé, yo tengo un sobrino, al que amo, pero también tengo mis cibersobris a los que adoro y ahora voy a tener a mi sobrinita a la que ya quiero locamente por ser hija de mi hermano pegado.

Y me vienen muchos momentos a la cabeza, muchas anécdotas que no contaré porque treinta digo veinte años dan para mucho. Y me entusiasma, y os daría muchos consejos, os explicaría muchas vivencias en esto de la maternidad, porque me encanta, porque no pararía, y porque os quiero mucho. Pero os voy a dar un consejo ahora y los demás cuando me lo pidáis: “agradeced muchos consejos, pero no os quedéis con todos, muchos lo harán de buena fe, pero otros os van a marear, van a ser como refranes que se dicen sin pensar, seguid lo que os dicte el corazón, dadle el cariño que tengáis y haced las cosas a vuestra manera”

Yo estoy aquí para lo que queráis, siempre

os quiero a los tres!!


Mirando fotos con estanjanito

Estas tardes de solecito que en la última semana nos ha hecho por el norte, las hemos aprovechado sentaditos en el porche cuando recojo a estanjanito del cole.
No me preguntéis como pero hemos acabamos mirando fotos de mis padres y mis abuelos. Le gusta a estanjanito ver fotos desde hace tiempo, a veces se han convertido en un juego para verse en las fotos o adivinando quien era el que salia en la foto.

Ahora mas consciente de las cosas quiere no solo ver a mis abuelos también quiere que salgan los suyos por tener algo suyo. Así que cuando hay muchas fotos de mis abuelos las pasa rápido diciendome: “Donde está mi avi?” (abuelo) o “Esta es mi iaia” (abuela). Me encantan estos ratos juntos viendo fotos y pudiendole contar cosas de mi parte de familia que no va a conocer, aunque en algun momento me entristece y sobretodo ya no se acuerde de esas tardes de domingo que veíamos a mi abuela por skype. Hijo ojalá pudieras acordarte porque te quería tanto. (bueno que me pongo sentimental)
En una de estas preguntó donde estaba él en unas fotos de cuando yo era pequeña. Como le dije que él no estaba su respuesta fue “Yo no estaba porque ese día yo estaba malito”, y eso que no se pone malo casi nunca pero después de hace un par de semanas que tuvo fiebre y otitis ya sabe en propia carne y consciente de lo que es estar enfermo.
Al día siguiente, volvimos a ver las fotos, estanjanito me preguntó de nuevo donde estaba él en esa foto y yo le dije que no estaba ni en proyecto (a veces es mejor callarnos esos comentarios), estanjanito me miró con cara de estamadremíasehavueltoloca, así que intenté buscar respuesta para dejarle tranquilo. Difícil. Pero se me ocurrió decirle que él era una miguita que volaba, a lo que estanjanito respondió: “no, porque no tengo alas”. Así que le dije que era una semilla enterrada a lo que estanjanito volvió a poner cara de mimadrelocasílocasehavueltodeltodo. Y seguimos viendo fotos como si no hubiese dicho yo nada.


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