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Visita postparto a la matrona

Ahora me tocaba visita médica a mi. A nueve días de dar a luz y entre papelotes me fui a mi matrona entusiasmada porqué sabía que le gustaría mi historia de parto. Y así fue, me dijo que ya sabía que tendría un buen parto porqué me veía centrada, con cabeza y segura (si me estuve una semana viendo vídeos de partos! como soy yo que siempre necesito tener mucha información antes de algún acontecimiento, y mira por donde tiene sus frutos). Aunque no se imaginaba que pariría sola en casa, claro, ni yo!!
Me dijo que la vagina había vuelto a su estado perfectamente y me quitó los puntos porque ella dice que lo que no haya curado en siete días ya no necesita puntos y que el cuerpo ya lo puede ver como un cuerpo extraño. Había un punto “puñetero” (sería lo que me molestaba al apoyar la pierna derecha, aunque no le comenté que me había empezado una molestia porqué pensé que se debería a eso, pero duró unos días)

Y me enseñó la cantidad de ellos, teniendo en cuenta donde estaban y lo pequeños que tienen que ser me sorprendió mucho. Como no tengo pérdidas (bueno después de eso sí he tenido alguna) se quedó tranquila por mi suelo pélvico y más sabiendo que tengo una visita en unos meses.
Me dio una crema regenerante porque sí tengo un “boquete” pero en general dice que es un trabajo muy bien hecho y muy a conciencia (normales los 40 minutos que se pasó la ginecóloga cosiendo)

Me invitó a asistir al grupo de lactancia, porque como conoce mis ganas por meter baza le debe gustar tener a alguien que se meta en todo, jeje.
Me felicitó por mi “saber estar” en mi parto y me dijo que me veía muy bien. Próxima visita al terminar la cuarentena. Ahora que se acerca (11 días me faltan) tengo ganas que me diga como lo ve todo y supongo que me de algunas medidas de cara a las relaciones sexuales.

Sé que ha quedado un poco escueto pero así fue la visita, jeje. Os daré más detalles con la próxima y el post que quiero hacer de mi postparto.

 

 

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Días de hospital

Ya está, has parido, te han cosido y te suben a la habitación…a estar tranquila, ejem, de eso nada.

Eran las seis aproximadamente cuando nos subieron a la habitación. Lo sentí por los compañeros que nos tocaron, pero les despertamos y dudo que descansaran más.

Entraron enfermeras y auxiliares. Ahora te toman la tensión, la temperatura a madre e hija, ahora te pinchamos para una muestra de sangre (menos mal que estaba estanjano y le pedí que apretara la teta, a la que estaba enganchada estanjanita, para que pudiera respirar bien), toca antibiótico (debido al desgarro) y lo peor: la vacuna de la hepatitis para estanjanita, la vitamina K y la crema de los ojos (por supuesto lloraba la niña a más no poder). Almenos me salté los consejos sobre lactancia al decirle que había dado pecho durante 25 meses. Y ahí terminó por el momento el vaivén de personas.
Cuando nos dejaron dormir ya eran las siete. Estanjano se tumbó en el “cómodo” sillón y yo en la camilla con estanjanita encima. Pero no podíamos dormir, las emociones eran muchas y los detalles a comentar (flojito) también. Cogiéndonos de las manos pasamos el tiempo… hasta el desayuno! Mmmm que bien! Tenía hambre voraz, pese al mal rato posterior a dar a luz, me sentía genial, de oxcitocina hasta arriba, nada cansada y muy muy feliz.

La mañana pasó tranquila, estanjano y yo seguíamos alucinando de lo vivido horas antes y comentando cosas. Mi cuñada vino a conocer a su sobrina y aprovechando, estanjano fue a casa a recoger un poco, desayunar y traerme el móvil que se había quedado encima de la mesita mientras controlaba las contracciones. A su vuelta empezamos a avisar a familiares y amigos del feliz acontecimiento y haciendo gala de la ayuda del matrón (bueno y entre el personal sanitario, que debíamos ser la historia de la semana porque todas preguntaban!)

Me sentía tan bien, que si no hubiese tenido el gotero me hubiese ido para casa. Mi marido lo comentó con varias visitas, mi aspecto, mi cara, eran como si no hubiese parido, llena de energía, tal como me sentía.

El único hecho que me mataba era estar lejos de estanjanito, que yo sé que con sus tíos estaba bien, pero sé que nos echábamos mutuamente de menos, con lo que hablamos nosotros!! Por la tarde, yo me levanté muy bien y me senté en la silla con mi niña en brazos, ni un dolor en los bajos como me hubiera temido, estanjanito llegó entonces y me alegré de volver a verle! no pudimos hablar mucho, yo quería saber qué sentía y como se encontraba pero no era el momento y él como sabía que era una visita, hizo una visita fugaz diciendo que tenía hambre y que abajo había unas máquinas con comida! Apenas una caricia y una foto le pudimos sacar, estaba distante y no dejé de pensar en él.

Pasado el primer día entre visitas (no muchas, por suerte, y agradables), llamadas telefónicas y whatsapps, llegaron las nueve de la noche e intentamos dormir. Nos costó un poco porque seguíamos con la anedralina en las venas o la oxcitocina (que sé que estanjano también la generó al participar activamente en el parto, jeje).

Después de una buena noche, llegó un buen día, estanjanita estaba tranquila y solo dormía y comía. Estanjano fue a por estanjanito para llevarle al cole y comentar la noticia con la profe.

Me hicieron la clase de baño neonatal que ahora se hace en el hospital para explicar a los padres como bañar a los recién nacidos por ser hospital amigo de los niños, me encantó, pese a mi experiencia, estubo muy bien recordar. Pero un día en el hospital es terriblemente aburridooooo!!!, a pesar que mi cuñada por la mañana y mi suegra por la tarde me acompañaron y me hicieron sentir bien, las horas se hacen interminables, sólo ves pasar enfermeras, o entran a mirarte la temperatura o la tensión, en mi caso, te cambian el gotero, o te entran a limpiar la habitación, cambiar la cama, ahora la pediatra y la ginecóloga. Y como yo andaba perfecta, iba al baño estupenda (con ayuda medicinal por los puntos) y no me sentía cansada, no sentía que tenía que estar ahí. Gracias a estanjano que me trajo bocadillitos de jamón que me supieron a gloria! Y los bombones que me regalaron unos amigos que estaban geniales!

Comer y beber es lo que me apetecía más, andaba por la habitación con mi nena y miraba por la ventana, tuve la suerte de que mis compañeros de habitación marcharon por la mañana, así que podía recorrer más espacio. Esa noche me quedé sola con la peque, pues su hermano necesitaba estar en casa y estanjano se lo llevó para dormir ahí.

Y llegó el último día, 48 horas después de mi ingreso, bueno algo más, después de últimas inspecciones a la peque y primera prueba del talón (la niña perdió 120 gr el primer día y recuperó 70 gr el segundo, así que un 1,6% de pérdido total, que está genia), y de que pasase el ginecólogo (con recetita para ir al baño y cita para el suelo pélvico), teníamos el alta!!! No me fui sin antes comer, ya que me habían traído la comida no la íbamos a desperdiciar!!! Y ale, pa casa!!! Con mis cuñados que nos ayudaron a llevar las cosas al coche (día de perros incluido, no podía ser menos si estanjanita ya había nacido el peor día de lluvia de las últimas semanas) y a meterme yo detrás entre la silla y el cuco, y a los que estaré eternamente agradecida porqué se portaron genial y porqué en situaciones así una descubre quién es la familia que se interesa y que está para lo que necesites sin pedirlo.

Ahora tocaba la realidad de una familia con un miembro más…

 

 

 


Después de dar a luz

Este post sigue al anterior de mi parto de estanjanita. Debo avisar que igual hay algún momento desagradable. Pero forma parte del parto igual y no quiero olvidarme de esa parte aún:

Nos habíamos quedado en mi habitación. Estaba yo con estanjanita envuelta en una toalla sobre mi pecho, de rodillas sobre la alfombra manchada y notando el cordón umbilical que subía por detrás de mi uniéndonos aún.

Mientras oí como estanjano volvía a llamar al 112 para avisarles que ya había dado a luz. Al día siguiente me contó que al ver la ambulancia sacó medio cuerpo fuera por la ventana para que no se pasaran y gritando: “ya ha nacido!!” (bueno eso sí lo oí mientras miraba a mi pequeña “ruiditos” manchadita). Antes de que subieran los sanitarios, estanjano hizo pasar a su hermano a conocer a su nueva sobrina. Mi pobre tenía una cara a susto por todo aquello.

De golpe llegaron los sanitarios, y aunque sé que tengo que agradecerles la ayuda, mi sensación en aquel momento fue que entraban elefantes en una cacharrería. 

Me ayudaron a levantarme porque me sentía incapaz. Me quité las braguitas y me tumbé en la cama, sin desprenderme de mi hija. Me ayudaron a subir el jersei del pijama para hacer piel con piel con mi hija.

Ahí noté el escozor de mi vagina pero no sé si por la oxcitocina o la situación, no era un escozor exagerado.

Tumbada en la cama cortaron el cordón y empecé a notar dolor, todavía faltaba expulsar la placenta. No eran fuerzas lo que me faltaban pero después de las ganas inmensas de empujar ahora no sabía si empujaba como debía. Estuvimos un buen rato a ver si expulsaba la placenta, dolía y como ese dolor no me iba a traer nada tan precioso como mi hija, era un dolor diferente. Pero parecía estar muy arriba. El doctor me preguntó como había sido la cosa y me dijo: “como habéis esperado tanto?” Tanto? Me pregunté yo, si esperé dos horas para dilatar bien y tranquila, y esperé hasta que las contracciones se hicieron más intensas y regulares? (después me enteré que también se lo había preguntado a estanjano y que él también se quedó pensativo)

Como no salió toda la placenta, me ayudaron a levantarme y me sentaron en una silla para bajarme a la ambulancia. Seguía sintiendo dolor y más con cada movimiento. Una vez en la entrada del edificio noté más dolor y me animaron a empujar. Pasado el pujo me cogieron (bueno a ambas, porque seguía con estanjanita encima) para ponerme en la camilla. Fuera llovia y nos llevaron a la ambulancia tapadas totalmente con sábana, manta y manta térmica.

Sin ya saber muy bien en que dirección estaba yo, mi hija empezó a mamar en esa ambulancia y entre más dolores expulsé más placenta. Unos diez minutos eternos después llegábamos al hospital mientras yo pensaba en mi marido y que no sabía como estaba de nervioso. No sabía si cogería el bolso y no le había visto antes de salir. Y en estanjanito, del cuál no me pude despedir.

Una vez en el paritorio, me cogieron a la niña para cambiarme de camilla. Mi pobre lloraba, no fueron ni dos minutos, pero fue de las pocas veces que la oí llorar esa noche; comprobaron que estuviera bien y me la devolvieron después de ponerme un camisón y guardar mi jersey de pijama y la toalla en unas bolsas de plástico. Al rato, con ayuda, terminé el alumbramiento de la placenta por completo, empezaron los escalofríos y tembleque.
Estanjanita seguía enganchada a mi teta derecha.

Me miró una ginecóloga y me dijo que había desgarro que como era importante llamaba a una compañera. Eran alrededor de las cinco de la mañana y vi que en la vía había oxcitocina sintética (no sé el porque, igual para el alumbramiento de la placenta).

Supe que mi marido había llegado pero se olvidó el bolso así que le hicieron volver a casa. La otra ginecologa llegó y la conclusión fue que había que coser, el desgarro llegaba hasta el recto (tipo IIIb por lo que pone el informe. Yo lo achaco a la episotomía y desgarro que sufrí en el parto de estanjanito pero no lo sé de verdad). Me pincharon el ano para anestesiarme la zona, os puedo asegurar que duele un montón (más que parir). Y empezaron a coser, así de abajo a arriba.
Mientras, recibía preguntas sobre mis datos personales para avanzar el registro y nos cogían las huellas. Algunas respuestas me costó porque los pinchazos en la vagina no me dejaban continuar. Eso si se me hizo eterno, quería que terminara ya.

En los cuarenta minutos que tardó me imaginé el destrozo y como podía quedar aquello para el futuro. Reconozco que ahí sí sentí un poco de miedo por la vida de mis partes a partir de ese momento.

En lo que me cosió, mi marido llegó de nuevo, tenía ganas de verle.

La ginecóloga me comentó que a partir de ahora debía vigilar de no tener estreñimiento, que me darían medicación para ello y una visita en cuatro meses para suelo pélvico.

Cambiamos de camilla (rueda como una croqueta me dijeron) y para el box. La cara de mi marido cuando le hicieron pasar me hizo respirar y ahí disfrutamos en calma mirando los dos a nuestra pequeña y comentando detalles de lo sucedido.

Me contó el desastre de habitación que había quedado, los sanitarios no se llevaron nada, dejaron tirados guantes y bisturí (que no digo que se pongan a limpiar pero hay cosas que deberían llevarse con ellos creo yo)

Después de un ratito subimos a planta y lo que viene después lo dejamos para otro post…


Mi parto de estanjanita

Empiezo este post casi 24 horas después de que estanjanita anunciara que estaba a punto para nacer.
Son las 00:30, estamos en el hospital y después de la entrada de las enfermeras no puedo dormirme de nuevo. Ha sido un gran día y las imágenes no paran de retornar a mi mente.

Aquí me veo obligada a advertiros que va a ser la historia contada con pelos y señales pues ahora que está fresco no quiero perder detalle.

Todo empezó domingo de madrugada. Ya el sábado nos fuimos a dormir con la idea/broma que nacería estanjanita, pues hacía malísimo, con lluvia y viento después de una semanuca agradable. Estanjano al meterse en la cama me preguntó en broma si ya tenía contracciones. Aún no sabíamos lo que nos deparaba el futuro de las próximas horas…

Sobre las 00:45 noté una contracción, no era como las de regla flojitas de días anteriores, era más fuerte pero totalmente manejable. Me moví un poco y noté la braguita mojada. Fui al baño y confirmé que había roto la bolsa. Me cambié y se lo comenté a estanjano (el cual dice no acordarse de ese hecho)
“Bueno” pensé, pues vamos a la pelota a aguantar las contracciones. Me puse mi música de parto y me puse a planchar y después terminé con alguna cosilla que faltaba por poner en las maletitas entre contracción y contracción. Alguna la pase semidesnuda agarrada en el lavabo parano tener que cambiarme tanto de bragas pues en cada contracción salía líquido amniótico.

Las contracciones iban aumentando en dolor y duración y se hacían casi regulares, a las 2:50 empecé a prepararme para marchar pero no muy segura de haber dilatado suficiente. Me metí en la ducha. Ahí las contracciones se intensificaron un poco pero me alegré de la caìda del agua por la espalda. Al salir dije a estanjano que empezara a preparase, que nos íbamos al hospital. Así que se levantó para arreglarse y despertó a estanjanito para llevarle a casa de mis cuñados.  Yo con el jersei del pijama y las bragas iba a empezar a vestirme. De golpe, eran sobre las 3:15, las contracciones se juntaron, pasando de tres a un minuto y a ser más fuertes. Yo empujaba la pared mientras hacía ruidos al respirar “aaaeeeiuuuu”, bajé a empujar la cama y me vi en la alfombra de rodillas. Estanjano ya vestido me dijo que me vistiera, pero yo era incapaz de sentarme en la cama, con los calcetines aún en la mano, volví a ponerme de rodillas en la alfombra. Estanjano volvió a la habitación llamando a su hermano y le dije que se viniese a por estanjanito(al que puso dibujos para que no se asustara por mis gritos), que no daba tiempo.

Noté una presión muy fuerte y me vino la imagen de una cabeza apretando.

Estanjana: “Llama al 112!!! Que noto la cabeza!!!”

Estanjano: “Como voy a llamar!!” no se creía lo que le decía pero llamó para que vinieran. “Me han dicho que te tumbes en la cama y no aprietes”

Estanjana: “si los cojones”

Intenté no apretar durante las siguientes dos contracciones. Mientras me bajaba las bragas hasta las rodillas y gritaba:
“trae toallas!!” estanjano estaba tan nervioso que no sabía ni donde estaban. Puse una pequeña debajo para evitar golpe si no podíamos cogerla.

Estanjana: “Ya esta la cabeza aquí. Tendrás que cogerla tu”

Estanjano se agachó detrás de mi y en ese momento se creyó lo que le decía pues vió la cabeza asomar. Cogió una toalla grande y puso las manos. En otro pujo su hija cayó en sus brazos y me la dió después de moverla un poco porque la niña no lloraba. Y no lloró, como hizo su hermano al nacer, estanjanita hacía ruiditos y se movía. Yo sabía que estaba bien y estanjano fue a llamar de nuevo al 112 para avisarles. En los 12 minutos que tardó en llegar la ambulancia. Yo había dado a luz a mi hija, entre gritos y dolor (no dolor desagradable). Siendo la directora, sabiendo lo que estaba pasando, dueña de mi cuerpo y con estanjano como mi único compañero, el matrón, el que cogió a su hija y me la dió.

Fue un momento mágico, feliz e inimaginable. Estanjano hizo pasar a estanjanito un momento para que viera a su hermana.

Estanjanito: “tiene una cosa roja en la cabeza”

Estanjano y yo aún comentamos los detalles de aquella madrugada y aún no sabemos si todo fue cierto aunque miremos a nuestra preciosa hija. Somos afortunados de lo vivido porque nosotros trajimos al mundo a nuestra pequeña.

Lo que viene después lo dejo para otro día…


Dilatación y parto ¡nosotras podemos!

Soy muy pesada con las clases preparto, el parto y la dilatación, pero es algo que me hace sentir bien cuando asisto. Ya he dicho que muchas clases las terminamos haciendo la matrona y yo, porqué no me sé callar. Y es que ella, a veces, busca la implicación de las chicas pero todas callan y me mira, y claro, una no sabe callarse con esas cosas. Hoy os voy a contar muchas cosas que pone ella de ejemplo con las que yo he ido aprendiendo a lo largo de estos cinco años de maternidad. Hablaré del proceso de dilatación, del parto, el instinto y el cambio de la sociedad al respecto del parto.

Una de las cosas que hay que tener presente cuando vas a dar a luz es que todas podemos hacerlo, nuestro cuerpo está preparado para ello. Es cómo tener la regla. Y me recuerda a alguna conversación con chicas que buscaban quedarse embarazadas y muchas en algun momento pensaron que no eran capaces de quedarse, cuando ya sabemos que el porcentaje de las que no pueden es bajo, pero a todas se les pasó por la cabeza.

La sociedad nos ha hecho pensar en que somos unas inútiles como mujeres, hemos pasado de ayudarnos unas a otras en el momento del parto, la lactancia y la maternidad, a ser islas que piensan que son incapaces de todo aquello por las que nuestro cuerpo está pensado (igual que disfrutar de un buen orgasmo porqué nuestro cuerpo está pensado para ello).

Se ha pasado de parir en casa al hospital, de forma tan extrema, que se ha pasado de dar a luz a que te saquen al niño. Los humanos somos así de extremistas, cualquier avance lo avanzamos tanto que nos anulamos. El hospital dió muchas esperanzas de vida a bebés y mujeres que hubiesen muerto, igual que la cesárea, que fue una gran solución para problemas a la hora de parir. Y hemos pasado de un gran invento o instrumento que ayudaba en casos puntuales a que se llegaran a tasas increíbles de cesáreas e instrumentalización de los partos porque de golpe las mujeres se habían vuelto “inútiles” para dar a luz.

Se ha pasado de dejar que la mujer fuera la protagonista, con su instinto animal (que muchas veces no hay que enjaular) de irse a un rincón de la selva para dar a luz en intimidad, o de dar a luz en la posición más conveniente para ella, a tumbar a la mujer totalmente para que el ginecólogo pudiera sentarse comodamente para ver la vagina. Por suerte, hay ginecólogos como Michel Odent, que tras ser de los primeros en usar la cesárea también fue de los primeros en volver la vista atrás (en el vídeo del post anterior podéis verlo)

Actualmente, volvemos a cambiar, no se trata de evitar los avances si no de aplicarlos de forma adecuada. He visto vídeos y vídeos de partos naturales, donde es la mujer la que lleva el parto, tanto en casa como en hospital, y es la matrona la que se agacha a coger al niño, la que acompaña o se pone en la postura que pueda para que la mujer de a luz de la mejor forma posible (y ni un niño se ha caído al suelo, lo digo por si acaso). Son partos no muy largos, llenos de dolor y alegría, porque ese dolor es el que lleva a la mujer a empujar, porque es el que les dice como colocarse y empujar. Es un momento, un dolor llevadero que se olvida fácilmente gracias a la oxcitocina que se genera en el cuerpo (eso dicen la mayoría de las mujeres que han dado a luz de forma natural, no me lo invento yo), no es un dolor que asusta, que no lleva a ninguna parte, es un dolor que ayuda a que el bebé salga feliz de la madre y que los dos se amen en el mismo momento para la subsistencia de ambos.

Durante la dilatación no penséis en el dolor, poneros música, relajaos, bailad, limpiad los cristales (eso lo dice mi matrona) porqué os distraeréis, porqué os dolerá menos, porqué os estiraréis y eso ayuda a que el bebé descienda más fácilmente. No corráis al hospital (a no ser que haya rotura de aguas sucias, o alguna contraindicación que os haya dicho vuestro médico) dilatad en casa, en intimidad y con instinto, moveros en libertad y como os pida vuestro cuerpo, es momento de escucharlo. Si a la primera contracción os váis al hospital pueden pasar varias cosas, se os pararán las contracciones porque de golpe el instinto se ha parado (es el instinto animal que ha oído un ruido en el bosque y hace que se para el parto para que la mujer se busque un sitio más seguro), os dirán que no estáis de parto porqué todavía no son las contracciones de parto o no son regulares, o os mandarán a casa porqué no llegáis a los 3 cms de dilatación y no se hacen admisiones por debajo de esos cms. Mejor en casa, con tranquilidad y escuchandoos! Porqué todas podemos!

Chicas que váis a parir, no tengáis miedo al dolor, no tengáis miedo a no poder, las mujeres podemos porque nuestro cuerpo está preparado, porqué es nuestro instinto, porque todo conduce a tener a nuestro bebé en nuestros brazos y porque somos las protagonistas. Algunas no podrán entre contracción y contracción y pedirán epidural, otras terminarán por cesárea, pero por lo menos probadlo, intentadlo hasta que no podáis más porqué hay muchas formas de dar a luz pero es bueno sentir que hicimos todo lo que pudimos.

(os recomiendo otros posts míos al respecto del parto, o a leer mi parto, porque yo di a luz con epidural pero sé lo que me ayudó el instinto en el proceso de dilatación previo)


¿Preparada para parir?: Los pujos

Ahora que me encuentro a las puertas de mi parto me acordé de los pujos y me di cuenta que no me acuerdo de empujar, y eso que empujé, más o menos dirigida, porqué sí notaba las contracciones a pesar de la epidural pero no sabía si lo estaba haciendo bien del todo, cosa que pudo llevarme a sufrir una episotomía.
En las clases de preparación al parto que hice cuando estaba embarazada de estanjanito te enseñaban a empujar, pujos dirigidos que se les llama, y la primera vez tumbada ahí en mitad de la clase con todos mirando no fui capaz de hacerlo bien. La matrona (a la que le tengo mucho cariño por la fuerza que transmitía) me utilizó de ejemplo para explicar que dar a luz es algo íntimo, que no es un espectáculo donde todo el mundo está invitado. Explicó que muchas mujeres se encierran en el baño a dilatar por puro instinto y que es eso lo que mejor va a la dilatación, la paz, tranquilidad, íntimidad e instinto. Días después en la consulta, sólo con ella, hice los pujos bien. Se ve perfectamente cómo baja la barriga al empujar.

En las clases que voy ahora, y de las que partícipo muy activamente, tanto que, a veces, me da un poco de vergüenza no callarme, pero soy una apasionada de la maternidad y me gusta explicar mi experiencia y mis conocimientos para transmitir a las otras madres que el instinto tiene mucho que ver en el momento de parir. Bueno, que me lío, actualmente en las clases la matrona no enseña a empujar, nos muestra posiciones y vídeos para el proceso de dilatación y nos explica que hay que esperar en casa, que no hace falta correr a la primera contracción, creo que ya lo dije en otro post, pero me parece curioso la forma que ella tiene de decirnos cuando ir al hospital: “cuando notéis que se os frunce el ceño y se os pone una cara de ya no puedo más”. Y además el otro día dijo algo (especialmente para las que ya parimos que vamos sin tanto temor al dolor), y es que probemos a tener un parto natural, sin anestesia, porque se acorta el expulsivo y sabemos perfectamente que tiene un fin que es dar a luz a nuestros hijos. La verdad es que no puedo dejar de comentar que el otro día la clase que nos dió nos daba mucha fuerza y energía, mucha positividad y nos decía una y otra vez la capacidad que teníamos de parir, que nosotras somos las protagonistas y que formemos activamente de este acontecimiento, que no “nos saquen al crío” si no que seamos nosotras las que parimos, aunque al final termine en cesárea, que seamos partícipes de toda la obra. (en otro post os explicaré más porque hay mucho que decir)

He estado buscando información, como no, soy la loca de la búsqueda para saber con qué puedo encontrarme. Y hay dos tipos de pujos, los espontáneos y los dirigidos, os podéis imaginar así sin comentaros nada ¿cuáles son mejores? Aquí tenéis una excelente respuesta de “El parto es nuestro”.

Mis amigas me lo han confirmado: el pujo es algo instintivo, no hace falta que te guíen. Yo meto más baza: toda la parte de dilatación y parto debería ser puro instinto, instinto que nos han quitado para que el médico pueda estar sentado tranquilamente pero que en los últimos años está cambiando. El otro día encontré un vídeo de Documentos TV de 2006 sobre el parto y aunque hemos avanzado, queda mucho por hacer, es un vídeo totalmente recomendado (aunque los aprensivos mejor no lo vean porque hay escenas en paritorio, y algunas absurdeces de gente que por su postura ya se les ve de qué pelo iban) Pero salen nombres conocidos por muchas y cosas muy interesantes que por suerte han cambiado o estan cambiando.


Últimos días de embarazo (Segunda parte)

Sigo por aquí…

Y sigo repasando las últimas cosas antes del gran acontecimiento:

Cuna, hamaca, ropita, cochecito,… listos

Maleta para estanjanita y mamá, listas

Maleta para estanjanito, sí, ese es un gran cambio respecto a un primer embarazo, preparar al hermanito sus cosas. Más o menos está todo, he hecho una fotocopia con los desayunos del cole, una lista de cosas que suele comer, hacer, horarios para mis cuñados (bueno, es más para que me quede yo tranquila), sus pijamas, ropa, calcetines, … y algún muñeco. No quiero que encima de la incertidumbre que le representa la llegada de estanjanita, estanjanito se sienta lejos de mamá y papá, así que le he puesto un muñequito que ” será mamá”. Y lo más importante, hemos tenido una charla sobre lo que pasará:

Le conté que mientras mamá esté en el hospital él se quedará con los tios. A lo que él contesta: “sí, papá y yo nos mudamos a casa los tíos”. Se ve claramente que no está muy dispuesto a separarse de papá y mamá al mismo tiempo.

Le enseñé su maletita, para que sepa todas las cositas que le he puesto y le dije que si quería llevarse algún muñeco o juguete que lo pusiera. ¡En buena hora! A diario me prepara más cosas, el disfraz de príncipe del cole, el disfraz de vaquero que hicimos en casa, quiere llevarse la fortaleza,… Así que al final sí será una mudanza como estanjanito dice. ¡Pobres tíos!!

El otro día, estanjanito le dijo a su padre que irían de visita al hospital a ver a mamá y estanjanita. “Pero que un rato, porqué una visita es muy corta”

Espero que no lo pase muy mal, aunque igual lo paso yo peor con lo que le voy a echar de menos!


Últimos días de embarazo (Primera parte)

Estoy de 38 semanas ya, quedan 14 días para la FPP (Fecha Probable de Parto), sí, los cuento. Cada día por la mañana me pregunto si ese será el día en que estanjanita decidirá nacer. ¿Es obsesión? Pues días atrás sí, ahora ya me siento más relajada y a la espera de que llegue la hora.

Este embarazo se me ha hecho larguísimo, me parece que llevo dos años embarazada! No sé si será por tener a otro peque al que quiero hacer más caso pero me siento cansada, o porqué los primeros meses con las náuseas y vómitos no sentía pasar los días, o por las ganas de ver la carita de la niña. Sea por la razón que sea estoy deseando dar a luz y al mismo tiempo sé que lo mejor es que estanjanita esté preparada para ello.

Ya está todo preparado, la maletita con las cosas de estanjanita y mías (si queréis otro día os pongo lista), la maletita de estanjanito para cuando estemos en el hospital y todas las cosas para dar la bienvenida a casa (a falta de montar la cuna).

Estos días he buscado lo que hay que hacer los últimos días de embarazo por si había algo nuevo por ahí, pero vamos que no me han quitado de nada. Aunque es bueno repasar:

– Hay que estar relajada y distraída, gracias a dios salió el sol y es mucho más fácil distraerse por ahí.

– Hay que prepararlo todo la para la llegada del bebé, cosa que ya está hecha.

– Andar y descansar, eso de andar desde el inicio del embarazo una hora, aunque con el mal tiempo no siempre ha sido posible. Y descansar, pues depende, paso de 100 a 0 en microsegundos: estoy limpiando como una burra y de golpe me siento tan cansada que me metería en la cama el día entero.

– Cuidarse. Bueno, aquí caben muchas cosas, yo fui a la peluquería a que me cortaran el cabello (con estanjanito hice lo mismo) porqué vete a saber cuando volveré a ir, y un look más corto será genial para todo lo que viene! Depilarse de arriba a abajo aunque tengo poco vello, es bueno repasárselo. Hay algunas que van a hacerse pedicura y manicura pero ahí ya cada cual.

– Dejar preparada comida. Se recomienda tener la despensa llena y hacer platos que se puedan congelar para los días en que mamá pasa en el hospital y los primeros días en casa que son muy cansados. En casa no lo he planteado porque el cocinillas es estanjano y él sabe muy bien como organizarlo todo.

Aunque parecía que empezaba la cosa con la expulsión del tapón y algunas contracciones, como os comenté el otro día, ahora siento que la cosa va para largo, sé que esto puede empezar de un momento a otro. Llevo días que tengo una contracción o dos, por la noche del estilo dolor de regla, menos el viernes pasado que tuve una que me dolió. Toca esperar, no hay más.


Agenda final de embarazo

Cuando te quedas embarazada tu agenda se llena de citas médicas, para la matrona, para las pruebas médicas, ecografías y resultados. Pero en la fase final del embarazo eso se multiplica.

Estoy de más de 36 semanas, vengo de la matrona y tengo un montón de citas! En menos de dos semanas vuelvo a la matrona (en las últimas semanas las visitas se hacen cada 15 días), la semana que viene tengo análisis de sangre, orina y estreptococo (que me haré en casa yo solita si encuentro los agujeritos, jeje), la semana siguiente ir a recoger los resultados de los análisis con la doctora y otro día los PT’s en el hospital. No me cabe todo en la agenda! jejeje. Y en mitad tenemos el cumple de estanjanito y la celebración, por suerte, ayer fui a por los regalos y una cosa menos que me preocupe. Sí, lo sé, me agobio sola, bueno, no es agobio, es organizarse para que no se me escape nada.

He salido contenta de la matrona porqué la niña tiene la cabeza boca abajo (estaba oblicua en la última ecografía), no me estraña mucho, hace días que al andar notaba golpecitos abajo, y sus pies y culete asoman por la parte alta de la barriga. No sé si está encajada del todo pero espero que no le dé por dar vueltas y visualice el túnel!

Además tenemos una novedad más, he empezado a expulsar tapón mucoso (esto va a ser escatológico: una especie de moco amarillento) que anuncia la preparación de mi cuerpo ante el inminente parto, y eso lo hace más cercano aunque psicológicamente no me siento concentrada aún. Eso sí, ya le he dicho a estanjanita que se espere y no quiera adelantarse hasta dentro de semana y media, que su hermano pueda disfrutar de su cumple tranquilamente.

Tengo la barriga baja hace una semana, confirmado por amigos y matrona (no os penséis que son imaginaciones mías)

Y al entrar en el coche, zas! una contracción!

La cuenta atrás empezó!!…


Música para mi parto

Hace tiempo os comenté que tanto estanjanito como estanjanita habían recibido música desde la barriga, la elección es “el lago de los cisnes”, música clásica para relajarlos.

Ahora estoy en busca y captura de, como dicé Mamá Vaca, la banda sonora para mi parto. Dicen que ayuda a la relajación, ya en las primeras contracciones el día que nació estanjanito me ayudó, a las cinco de la mañana relajarme con “la música de los dioses”. Pero entre idas y vueltas y demás no escuché más música desde que avisé a estanjano que era la hora de irse al hospital.

Esta vez voy a hacerlo mejor, me estoy haciendo una playlist para escucharla en el móvil en cualquier momento que lo pueda necesitar, y además de música relajante estoy seleccionando música con energía o que tenga algún significado para mi, copiando a latetareina que en su último parto le fue muy bien la canción de “try, try, try”, guapi me la llevo por si me va tan bien como a ti.

Por el momento he seleccionado varias canciones de Norah Jones, en plan relajante, me gustan mucho sus canciones.
Y he podido encontrar una canción que significa para mi porque me lleva al lado de estanjano, es la “These Words” de Natasha Bedingfiel, os acordáis? la llevaba yo en el móvil hace ya 10 años!

Fui añadiendo canciones que tenían significado para mi y me di cuenta que las que más me apetecía escuchar pensando en el momento del parto eran cantadas por mujeres o canciones sin letra, no sé si tendrá algún significado. Pink, Anastacia, Shania Twain, Celine Dion, Tina Turner, Cyndi Lauper, Faith Hill, Adele,… canciones de todos los tiempos y actuales, creo que el 95% en inglés, no sé si porqué me interesa más la música en sí que lo que digan las canciones, algunas incluso pueden decir :”Soy una pu**” pero me importa poco, me interesa más la fuerza, la energía o los sentimientos y recuerdos que me transmitan.

Hay algunas BSO de películas, que en mi vida no pueden faltar. Y la lista va creciendo, ahora son como 5 horas! pero quiero tener variedad para poder pasar a los temas que necesite más, no sé como terminará la cosa, pero la que más me gusta, es un descubrimiento:

Una canción que me trae recuerdos de mi abuelo, uno de los hombres más importantes en mi vida, que me dió mi nombre y mi pasión por el cine. Con ella se quiso despedir de nosotros y con esta versión quiero dar la bienvenida a mi hija.

Si os apetece ver toda la selección en mi youtube:


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