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Después de dar a luz

Este post sigue al anterior de mi parto de estanjanita. Debo avisar que igual hay algún momento desagradable. Pero forma parte del parto igual y no quiero olvidarme de esa parte aún:

Nos habíamos quedado en mi habitación. Estaba yo con estanjanita envuelta en una toalla sobre mi pecho, de rodillas sobre la alfombra manchada y notando el cordón umbilical que subía por detrás de mi uniéndonos aún.

Mientras oí como estanjano volvía a llamar al 112 para avisarles que ya había dado a luz. Al día siguiente me contó que al ver la ambulancia sacó medio cuerpo fuera por la ventana para que no se pasaran y gritando: “ya ha nacido!!” (bueno eso sí lo oí mientras miraba a mi pequeña “ruiditos” manchadita). Antes de que subieran los sanitarios, estanjano hizo pasar a su hermano a conocer a su nueva sobrina. Mi pobre tenía una cara a susto por todo aquello.

De golpe llegaron los sanitarios, y aunque sé que tengo que agradecerles la ayuda, mi sensación en aquel momento fue que entraban elefantes en una cacharrería. 

Me ayudaron a levantarme porque me sentía incapaz. Me quité las braguitas y me tumbé en la cama, sin desprenderme de mi hija. Me ayudaron a subir el jersei del pijama para hacer piel con piel con mi hija.

Ahí noté el escozor de mi vagina pero no sé si por la oxcitocina o la situación, no era un escozor exagerado.

Tumbada en la cama cortaron el cordón y empecé a notar dolor, todavía faltaba expulsar la placenta. No eran fuerzas lo que me faltaban pero después de las ganas inmensas de empujar ahora no sabía si empujaba como debía. Estuvimos un buen rato a ver si expulsaba la placenta, dolía y como ese dolor no me iba a traer nada tan precioso como mi hija, era un dolor diferente. Pero parecía estar muy arriba. El doctor me preguntó como había sido la cosa y me dijo: “como habéis esperado tanto?” Tanto? Me pregunté yo, si esperé dos horas para dilatar bien y tranquila, y esperé hasta que las contracciones se hicieron más intensas y regulares? (después me enteré que también se lo había preguntado a estanjano y que él también se quedó pensativo)

Como no salió toda la placenta, me ayudaron a levantarme y me sentaron en una silla para bajarme a la ambulancia. Seguía sintiendo dolor y más con cada movimiento. Una vez en la entrada del edificio noté más dolor y me animaron a empujar. Pasado el pujo me cogieron (bueno a ambas, porque seguía con estanjanita encima) para ponerme en la camilla. Fuera llovia y nos llevaron a la ambulancia tapadas totalmente con sábana, manta y manta térmica.

Sin ya saber muy bien en que dirección estaba yo, mi hija empezó a mamar en esa ambulancia y entre más dolores expulsé más placenta. Unos diez minutos eternos después llegábamos al hospital mientras yo pensaba en mi marido y que no sabía como estaba de nervioso. No sabía si cogería el bolso y no le había visto antes de salir. Y en estanjanito, del cuál no me pude despedir.

Una vez en el paritorio, me cogieron a la niña para cambiarme de camilla. Mi pobre lloraba, no fueron ni dos minutos, pero fue de las pocas veces que la oí llorar esa noche; comprobaron que estuviera bien y me la devolvieron después de ponerme un camisón y guardar mi jersey de pijama y la toalla en unas bolsas de plástico. Al rato, con ayuda, terminé el alumbramiento de la placenta por completo, empezaron los escalofríos y tembleque.
Estanjanita seguía enganchada a mi teta derecha.

Me miró una ginecóloga y me dijo que había desgarro que como era importante llamaba a una compañera. Eran alrededor de las cinco de la mañana y vi que en la vía había oxcitocina sintética (no sé el porque, igual para el alumbramiento de la placenta).

Supe que mi marido había llegado pero se olvidó el bolso así que le hicieron volver a casa. La otra ginecologa llegó y la conclusión fue que había que coser, el desgarro llegaba hasta el recto (tipo IIIb por lo que pone el informe. Yo lo achaco a la episotomía y desgarro que sufrí en el parto de estanjanito pero no lo sé de verdad). Me pincharon el ano para anestesiarme la zona, os puedo asegurar que duele un montón (más que parir). Y empezaron a coser, así de abajo a arriba.
Mientras, recibía preguntas sobre mis datos personales para avanzar el registro y nos cogían las huellas. Algunas respuestas me costó porque los pinchazos en la vagina no me dejaban continuar. Eso si se me hizo eterno, quería que terminara ya.

En los cuarenta minutos que tardó me imaginé el destrozo y como podía quedar aquello para el futuro. Reconozco que ahí sí sentí un poco de miedo por la vida de mis partes a partir de ese momento.

En lo que me cosió, mi marido llegó de nuevo, tenía ganas de verle.

La ginecóloga me comentó que a partir de ahora debía vigilar de no tener estreñimiento, que me darían medicación para ello y una visita en cuatro meses para suelo pélvico.

Cambiamos de camilla (rueda como una croqueta me dijeron) y para el box. La cara de mi marido cuando le hicieron pasar me hizo respirar y ahí disfrutamos en calma mirando los dos a nuestra pequeña y comentando detalles de lo sucedido.

Me contó el desastre de habitación que había quedado, los sanitarios no se llevaron nada, dejaron tirados guantes y bisturí (que no digo que se pongan a limpiar pero hay cosas que deberían llevarse con ellos creo yo)

Después de un ratito subimos a planta y lo que viene después lo dejamos para otro post…


Dilatación y parto ¡nosotras podemos!

Soy muy pesada con las clases preparto, el parto y la dilatación, pero es algo que me hace sentir bien cuando asisto. Ya he dicho que muchas clases las terminamos haciendo la matrona y yo, porqué no me sé callar. Y es que ella, a veces, busca la implicación de las chicas pero todas callan y me mira, y claro, una no sabe callarse con esas cosas. Hoy os voy a contar muchas cosas que pone ella de ejemplo con las que yo he ido aprendiendo a lo largo de estos cinco años de maternidad. Hablaré del proceso de dilatación, del parto, el instinto y el cambio de la sociedad al respecto del parto.

Una de las cosas que hay que tener presente cuando vas a dar a luz es que todas podemos hacerlo, nuestro cuerpo está preparado para ello. Es cómo tener la regla. Y me recuerda a alguna conversación con chicas que buscaban quedarse embarazadas y muchas en algun momento pensaron que no eran capaces de quedarse, cuando ya sabemos que el porcentaje de las que no pueden es bajo, pero a todas se les pasó por la cabeza.

La sociedad nos ha hecho pensar en que somos unas inútiles como mujeres, hemos pasado de ayudarnos unas a otras en el momento del parto, la lactancia y la maternidad, a ser islas que piensan que son incapaces de todo aquello por las que nuestro cuerpo está pensado (igual que disfrutar de un buen orgasmo porqué nuestro cuerpo está pensado para ello).

Se ha pasado de parir en casa al hospital, de forma tan extrema, que se ha pasado de dar a luz a que te saquen al niño. Los humanos somos así de extremistas, cualquier avance lo avanzamos tanto que nos anulamos. El hospital dió muchas esperanzas de vida a bebés y mujeres que hubiesen muerto, igual que la cesárea, que fue una gran solución para problemas a la hora de parir. Y hemos pasado de un gran invento o instrumento que ayudaba en casos puntuales a que se llegaran a tasas increíbles de cesáreas e instrumentalización de los partos porque de golpe las mujeres se habían vuelto “inútiles” para dar a luz.

Se ha pasado de dejar que la mujer fuera la protagonista, con su instinto animal (que muchas veces no hay que enjaular) de irse a un rincón de la selva para dar a luz en intimidad, o de dar a luz en la posición más conveniente para ella, a tumbar a la mujer totalmente para que el ginecólogo pudiera sentarse comodamente para ver la vagina. Por suerte, hay ginecólogos como Michel Odent, que tras ser de los primeros en usar la cesárea también fue de los primeros en volver la vista atrás (en el vídeo del post anterior podéis verlo)

Actualmente, volvemos a cambiar, no se trata de evitar los avances si no de aplicarlos de forma adecuada. He visto vídeos y vídeos de partos naturales, donde es la mujer la que lleva el parto, tanto en casa como en hospital, y es la matrona la que se agacha a coger al niño, la que acompaña o se pone en la postura que pueda para que la mujer de a luz de la mejor forma posible (y ni un niño se ha caído al suelo, lo digo por si acaso). Son partos no muy largos, llenos de dolor y alegría, porque ese dolor es el que lleva a la mujer a empujar, porque es el que les dice como colocarse y empujar. Es un momento, un dolor llevadero que se olvida fácilmente gracias a la oxcitocina que se genera en el cuerpo (eso dicen la mayoría de las mujeres que han dado a luz de forma natural, no me lo invento yo), no es un dolor que asusta, que no lleva a ninguna parte, es un dolor que ayuda a que el bebé salga feliz de la madre y que los dos se amen en el mismo momento para la subsistencia de ambos.

Durante la dilatación no penséis en el dolor, poneros música, relajaos, bailad, limpiad los cristales (eso lo dice mi matrona) porqué os distraeréis, porqué os dolerá menos, porqué os estiraréis y eso ayuda a que el bebé descienda más fácilmente. No corráis al hospital (a no ser que haya rotura de aguas sucias, o alguna contraindicación que os haya dicho vuestro médico) dilatad en casa, en intimidad y con instinto, moveros en libertad y como os pida vuestro cuerpo, es momento de escucharlo. Si a la primera contracción os váis al hospital pueden pasar varias cosas, se os pararán las contracciones porque de golpe el instinto se ha parado (es el instinto animal que ha oído un ruido en el bosque y hace que se para el parto para que la mujer se busque un sitio más seguro), os dirán que no estáis de parto porqué todavía no son las contracciones de parto o no son regulares, o os mandarán a casa porqué no llegáis a los 3 cms de dilatación y no se hacen admisiones por debajo de esos cms. Mejor en casa, con tranquilidad y escuchandoos! Porqué todas podemos!

Chicas que váis a parir, no tengáis miedo al dolor, no tengáis miedo a no poder, las mujeres podemos porque nuestro cuerpo está preparado, porqué es nuestro instinto, porque todo conduce a tener a nuestro bebé en nuestros brazos y porque somos las protagonistas. Algunas no podrán entre contracción y contracción y pedirán epidural, otras terminarán por cesárea, pero por lo menos probadlo, intentadlo hasta que no podáis más porqué hay muchas formas de dar a luz pero es bueno sentir que hicimos todo lo que pudimos.

(os recomiendo otros posts míos al respecto del parto, o a leer mi parto, porque yo di a luz con epidural pero sé lo que me ayudó el instinto en el proceso de dilatación previo)


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